Estrés en padres de niños con autismo: una complicada relación
Por Mauro Colombo - 28/09/2016

El estrés es un fenómeno que afecta a
todos los seres humanos. Constituye un elemento central y necesario en nuestras
vidas, ya que nos prepara a nivel fisiológico, psicológico y conductual para
adaptarnos a los cambios del ambiente [1]. Es por esto una reacción adaptativa
de gran importancia para nuestra supervivencia. Frente a una situación
estresante, en el cuerpo se producen una serie de cambios físicos, como aumento
de la frecuencia cardíaca, de la tensión arterial, muscular y aumento de la
circulación sanguínea, entre otros; que lo preparan para una respuesta rápida.
Cuando la situación estresante cesa, el organismo vuelve a la normalidad. Sin
embargo, una reacción que puede ser adaptativa por un período breve de tiempo,
comienza a producir distintos malestares y trastornos cuando se vuelve crónica.
En el enlace a continuación, pueden leer sobre diez formas
distintas en que el estrés puede afectar la salud.
Existe un componente subjetivo en el
estrés, es decir, que los eventos que pueden estresar a alguien, tal vez no
produzcan lo mismo en otro individuo. O incluso una situación puede ser
altamente estresante para alguien en un momento determinado, pero pasado un tiempo
la misma situación pueda serle indiferente a ese sujeto. La respuesta que la
persona dé al evento va a estar entonces determinada por:
·
la
situación
·
la
interpretación que se haga de esta situación
·
los
recursos y habilidades que se posean para hacerle frente a la misma
Estrés y su
relación con el Trastorno del Espectro Autista
El
TEA es uno de los trastornos del desarrollo más limitantes que existen en la
actualidad. Quienes lo padecen se ven afectados en el área social, comunicativa
y de lenguaje, presentando también fallas en la simbolización, lo que para
quienes logran adquirir el lenguaje genera que muchas veces éste sea literal,
sin manejo de metáforas, chistes e ironías. A su vez, gran cantidad de niños
poseen alteraciones del sueño, sensoriales y de la alimentación, a la vez que
un porcentaje importante presenta también problemas de conducta y distintos
niveles de retraso mental. [2]
No
cabe duda que ser padre de un niño con cualquier tipo de trastorno genera estrés.
Sin embargo, las características propias del autismo producen que, en
comparación con otros desórdenes, los padres de niños con TEA estén estresados
en mayor medida que otro tipo de progenitores. Diversos investigadores se han
puesto a indagar sobre esta relación, llegando a la conclusión que madres de
niños con autismo poseen niveles más altos de estrés que madres de niños con
síndrome de Down y retraso mental [3], hiperactividad y desarrollo normal [4],
trastornos del aprendizaje y retraso mental [5] y grupos control sin trastornos
[6].
Un
estudio que buscaba hallar los factores asociados al estrés del cuidador
primario de niños con TEA (cabe aclarar que en general estos cuidadores son los
padres), encontró que el 72,5% de los cuidadores primarios, experimentan una
sobrecarga intensa en su vida [7]. Los investigadores señalan al respecto que
son tanto la salud física como la psicológica las afectadas, remarcando que en
la población estudiada se encontraron indicadores más bajos de salud en ambas. Con
frecuencia, asociado a esta sobrecarga, aparecen también síntomas de ansiedad y
depresión, como niveles más bajos de bienestar subjetivo [8]. Una investigación
realizada en Madrid, halló que un 87% de las madres estudiadas mostraban un
grado de estrés superior al considerado clínicamente significativo [2].
Sabiendo
que efectivamente madres y padres de niños con TEA poseen altos niveles de
estrés, que la prevalencia de este fenómeno es muy alta, y que afecta de manera
directa a su salud, los investigadores se han abocado a la tarea de averiguar
si existen algunos factores que sean más estresantes que otros en el trastorno,
o si esto es una consecuencia global del TEA.
Los
diversos estudios realizados coinciden en que, de todas las variables puestas
en juego dentro del trastorno, son los siguientes factores los que inciden
principalmente en el aumento de estrés [2, 7, 9, 10]:
·
Problemas
de conducta
·
Percepción
del problema
·
Estrategias
de afrontamiento
·
Apoyos
Los problemas
de conducta mantienen una relación significativa y directa con el
fenómeno estudiado, lo que significa que a mayores problemas de conducta,
mayores niveles de estrés presentarán los padres y cuidadores de los niños. En
contraposición, menores problemas de conducta y mejor autopercepción de como se
manejan estos, disminuyen los niveles de estrés. Los problemas de conducta a su
vez se relacionan con la percepción del problema por parte de los padres. A
mayores comportamientos problemáticos, más negativa es la evaluación de los
padres sobre el trastorno. Esto da cuenta de la importancia de que los padres
estén familiarizados con los principios de conducta. No solo ayudarán a sus
hijos, también lo harán consigo mismos.
Con
respecto a la percepción del problema, aquellos padres que
ven el trastorno de su hijo en términos de desafío y con una mirada más
optimista frente al presente y al futuro, reportan tanto menores niveles de
estrés, como de ansiedad y depresión. Esto es consistente con la definición
misma de estrés, ya que si el mismo se da, entre otras cosas, a partir de la
evaluación que se haga de la situación, tener una mirada pesimista y considerar
al TEA como algo impredecible y fuera de control, incidirá de forma más
negativa que valorar el trastorno en términos de oportunidades para aprender a
relacionarse con sus hijos.
LOS
PROBLEMAS DE CONDUCTA MANTIENEN UNA RELACIÓN SIGNIFICATIVA Y DIRECTA CON EL
FENÓMENO ESTUDIADO, LO QUE SIGNIFICA QUE A MAYORES PROBLEMAS DE CONDUCTA,
MAYORES NIVELES DE ESTRÉS PRESENTARÁN LOS PADRES Y CUIDADORES DE LOS NIÑOS.
Con
respecto a las estrategias de afrontamiento, existe un
efecto similar a lo que sucede con la percepción del problema. Estrategias de
afrontamiento pasivas, como negar el problema o postergar la puesta en marcha
de intervenciones, correlacionan con niveles más altos de estrés. Por el
contrario, las estrategias positivas y centradas en el problema, se relacionan
con mayores niveles de bienestar psicológico.
Por
último, los apoyos juegan un papel fuerte en el aumento
o disminución del estrés. Dentro de esta categoría podemos encontrar por un
lado a los apoyos formales, compuestos por los servicios médicos, colegios,
centros de día y terapeutas; y por el otro a los apoyos informales, que abarcan
a familiares, amigos e incluso vecinos. Los apoyos informales han mostrado ser
una variable protectora del estrés muy importante. Es fundamental para los
padres darse apoyo mutuamente, a la vez que estén insertos en un medio social
que los integre y no discrimine. En este sentido, las asociaciones de padres de
niños con TEA o el simple hecho de conocer a otros sujetos que estén en
situaciones similares, ayuda a formar robustas redes sociales.
Conclusiones y comentarios finales
Las
características propias del Trastorno del Espectro Autista provocan grandes
niveles de estrés en los padres de quienes lo padecen. A su vez, esto puede
derivar en otros trastornos, como ansiedad o depresión. De todos los factores
que interactúan en el TEA, son algunos de ellos los que resultan más
estresantes para los progenitores. Se hace necesario entonces tener en cuenta
estas variables a la hora de tratar tanto a los niños como a sus padres, sin
dejar de atender a las peculiaridades de cada familia y persona.
Padres
que posean niveles más bajos de estrés, serán padres que puedan responder de
manera más eficiente a las necesidades de sus hijos, a la vez que ellos mismos
tendrán mayores niveles de bienestar.
Fuente: Psyciencia
Referencias
[1]
Robles Ortega, H., Peralta Ramírez, M. (2006). Programa para el control del
estrés. Editorial Pirámide.
[2]
Pozo Cabanillas, P., Sarriá Sánchez, E., Méndez Zaballos, L. (2006). Estrés en
madres de personas con trastornos del espectro autista. Psicothema 18
(3) 342- 347
[3]
Holdroyd, J. y McArthur, D. (1876). Mental retardation and stress on the
parents: a contrast between Down´s syndrome and childhood autism. American
Journal of Mental Deficiency, 80 431-436.
[4]
Oizumi, J. (1997). Assessing maternal funtioning in families of children with
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(2006). Estrés en madres de personas con trastornos del espectro autista. Psicothema 18
(3) 342- 347.
[5]
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theoretical and applied considerations. Psychiatric Clinics of North
America. 14 (1) 183- 198.
[6]
Cuxart, F. (1995). Estrés y psicopatología en padres de niños autistas.
Departament de Psicología de la Salut (tesis doctoral). Barcelona: Servei de
Publicacions de la Universitat Autónoma de Barcelona.
[7]
Seguí, J., Ortiz- Tallo, M., De Diego, Y. (2008). Factores asociados al estrés
del cuidador primario de niños con autismo: Sobrecarga, psicopatología y estado
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[8]
Bristol, M. (1984). Family resources and successful adaptation to autistic
children. Citado en Seguí, J., Ortiz- Tallo, M., De Diego, Y. (2008). Factores
asociados al estrés del cuidador primario de niños con autismo: Sobrecarga,
psicopatología y estado de salud. Anales de Psicología. 24 (1)
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[9]
Cabanillas, P., Sarriá Sánchez, E., Méndez Zaballos, L. (2010). Adaptación
psicológica en madres y padres de personas con Trastornos del Espectro Autista:
Un estudio multidimensional. Universidad Nacional de educación a
distancia. Tesis Doctoral.
[10]
Ayuda- Pascual, R., Lorente- comí, M., Martos- Pérez, J., Rodríguiez- Bausá,
L., Olmo- Remesal, L. (2012). Medidas de estrés e impacto familiar en padres de
niños con trastornos del espectro autista antes y después de su participación
en un programa de formación. Rev Neurología. 54 (1) 73- 80.
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